Julio Verne Historia

Photobucket

Es el escritor Frances más leído y traducido (a más de 150 idiomas); nunca han dejado de hacerse adaptaciones de su obra para el cine, y en todo el mundo hay clubes y asociaciones en su honor.

Julio Verne nació el 8 de febrero de 1828 en un islote enclavado en el río Loira llamado Feydeau, donde vivían sus abuelos.

Estudiante pasable, Julio se refugiaba en los libros de Fenimore Cooper, Daniel Defoe, Rudolph Wyss, Walter Scoot y, claro, Alejandro Dumas. Por esta época afloro en el él gusto por la ciencia y la tecnología: “De niño, me encantaba ver las maquinas en funcionamiento Mi padre tenia una casa de campo en Chantenay, y cerca había una fabrica de estado. Siempre que iba a Chantenay visitaba la fabrica y me pasaba horas observando las maquinas. Nunca perdí esa fascinación, y aun hoy me produce tanto o mas placer ver una potente locomotora en acción que admirar un cuadro de Rafael o uno de Correggio”.

Verne obtuvo el grado de bachiller en humanidades en 1846, y al poco tiempo comenzó a estudiar leyes. A regañadientes, su padre le permitió mudarse a Paris para concluir sus estudios, si bien esperaba que Julio siguiera sus pasos como abogado en Nantes. Verne se estableció en la ciudad de la Luz en Julio de 1848, en una buhardilla del barrio latino.

A la conquista de París

Photobucket

Afincado en la capital y por fin independiente –aunque con el estomago vacio (vivía aduras penas con el poco dinero que le enviaba su padre)-, Verne pasaba mas tiempo en los salones literarios que en la universidad, para disgusto de su familia, que no veía con buenos ojos el que frecuentara a “artistas”. Una de las primeras cosas que hizo en Paris fue ir a la Cámara de Diputados a escuchar a Víctor Hugo. “Con tal de oírlo hablar, le di un empellón a una mujer y le arrebate un binóculo a un hombre”, refirió en una carta de agosto de 1848.Mas su admiración por Víctor Hugo era solo literaria, a Verne, quien llego a Paris en plena Revolución, apenas le interesaba la política.

En 1849 obtuvo el titulo de abogado. Sin embargo, mucho mas satisfactorio para el fue la representación, en el escenario del Teatro Lírico, de su primera obra teatral, Las pajas rotas, un sainete ligero de ingeniosa trama. Allí Alejandro Dumas, hijo, de quien se había hecho amigo, le consiguió el puesto de asistente de dirección. La obra tuvo un éxito modesto, Pero a Verne le basto para que decidiera dedicarse a la literatura. Durante más de 10 años, escribió farsas y relatos breves antes de descubrir su verdadera vocación de novelista.

Encuentros decisivos

Photobucket

En los salones parisienses, Verne conoció a la crema de la literatura de la época, y su amigo Alejandro Dumas, hijo, le abrió muchas puerta. Uno de sus encuentros más memorables fue con el explorador Jaques Arago, cuya ceguera no le impedía hacer viajes por el mundo y cartearse con muchos científicos. Al conocerlo. Verne redescubrió las maravillosas aventuras que animaron sus sueños de infancia.

Otro encuentro clave fue con Félix Tournachon, mejor conocido como “Nadar”. Aeronauta, fotógrafo, escritor, ilustrador, pintor y periodista. Nadar ejerció una gran influencia en el rumbo literario de Verne. Un autentico producto de su tiempo, Julio desarrollo una pasión por las obras científicas, los relatos de viajes y las crónicas periodísticas. “presencie el nacimiento de los fósforos, el ómnibus, los trenes, los tranvías, el gas, la electricidad, el telegrama, el teléfono y el fonógrafo”, escribiría mas tarde.

Photobucket

Jean-Paul Dekiss, director del centro internacional Julio Verne de Amiens, señala: “se podría considerar a Verne como el ultimo de los grandes enciclopedistas. Para el, el conocimiento y la experiencia sustituían a las creencias, los mitos y las supersticiones., leyó toda clase de publicaciones científicas y geográficas de su época y acumulo centenares de artículos”.

Tan adicto era Verne al trabajo, que le sobrevino una repentina parálisis facial. Incidentes como este habrían de ser frecuentes toda su vida. Por ese tiempo público varios relatos cortos en la revista Le Museé des Familles (“El Museo de las Familias”), entre ellos uno sobre un viaje en globo.

Tras dejar su empleo en el Teatro Lírico, empezó a trabajar en la bolsa de valores, pero no por mucho tiempo… Era tal su pasión por la literatura, que en 1860 se recluyo en casa y escribió su primera novela, Paris en el siglo XX, la cual se publico póstumamente. A esta siguió Cinco semanas en globo, relato de una travesía por África. Amante de la navegación desde pequeño, Verne era miembro de la “Sociedad para el impulso de la locomoción aérea mediante naves más pesadas que el aire”, fundada por su amigo Nadar.

Viajes extraordinarios

No se sabe con certeza quien presento a Verne a su futuro editor, el ya famoso Pierre-Jules Hetzel, entre cuyos autores estaban Víctor Hugo y George Sand. ¿Fue Dumas, hijo, o Nadar? Como sea, hicieron buenas migas. Hetzel quería publicar Cinco semanas en globo, pero con una condición: que el autor la reescribiera de principio a fin. Verne accedió, y su obra se publico en 1863, seria la primera de 62 novelas de la serie llamada “los viajes extraordinarios”.

Photobucket

Hetzel era famoso por sus libros de pasta dura, profusamente ilustrados y concebidos como regalos para adolescentes. En 1864 fundo la Revista de Educación y Recreación, publicación bimestral ilustrada de historias por entregas y artículos científicos para todo publico. Tras el éxito inmediato de Cinco semanas en globo, le ofreció un contrato a su “joven” autor (Verne tenia 35 años en 1863) para que escribiera dos libros al año. Exigente en extremo, el editor solía pedirle que reescribiera sus historias, en particular los finales, pues le parecían demasiado pesimistas. Además nunca quiso publicar Paris en el siglo XX, novela en la que Verne imagino a una humanidad dominada por completo por el culto al dinero y la eficiencia.

Photobucket

Al decir de Dekiss, Verne no era pesimista, pero estaba conciente de que el progreso también podría a acarrear destrucción. Trataba de alertar a los seres humanos para que se mantuvieran atentos a los usos de la ciencia, y siempre busco distanciarse un poco de los avances que presenciaba o imaginaba. Sus últimas novelas, llenas de personajes nihilistas, se cuentan entre las más sombrías. Robur el conquistador, por ejemplo, cuanta la historia de un científico loco que desea destruir al mundo.

Convencido al fin de que podía sobrevivir de la literatura, Verne entregaba a ella a un ritmo frenético, escribiendo, una obra maestra tras otra: Viaje al centro de la tierra (1864), de la tierra a la luna (1865), veinte mil leguas de viaje submarino (1869)… sus esfuerzos se vieron recompensados con tirajes extraordinarios: ¡mas de 100,000 ejemplares tan solo de la vuelta al mundo en 80 días!

Photobucket

Durante mas de 40 años, entrego sus “viajes” a Hetzel, y desde entonces varias generaciones de lectores han sido influidas por su obra y sus monstruos prehistóricos, su calamar gigante, su Nautilus, su casa de vapor y personajes

como Miguel Strogoff y Phileas Fogg.

Photobucket

El hombre que fue capaz de imaginar un submarino nuclear (veinte mil leguas de viaje submarino), la conquista del espacio (De la Tierra a la Luna), el videófono (la jornada de un periodista americano en 2890) y hasta un satélite artificial (Los 500 millones de la Begun) hizo una profecía final: en Dueño del mundo, su personaje Robur regresa para aterrorizar Estados Unidos… ¡con una maquina voladora!

Travesías por mar

Las obras de Verne a menudo eran fruto de sus recuerdos y experiencias, sobre todo en lo relativo a la navegación marina. En 1861, a pesar de que su esposa estaba por dar a luz a Michel, su único hijo, se embarco en un buque de carga para visitar Escandinavia, cuyos paisajes ocupan un lugar prominente en sus relatos ambientados en los polos.

Photobucket

Más adelante, con su hermano Paul, quien era oficial de la Armada Francesa, emprendió una travesía trasatlántica a bordo del Great-Eastern, el barco de vapor más famoso de la época. Ese viaje le sirvió de inspiración para escribir Una ciudad flotante. Visito Nueva York y las cataratas del Niágara (la novela dueño del mundo incluye una detallada descripción de las enormes cascadas), y por el resto de su vida profeso un grande afecto a Norteamérica.

Boyante por el gran éxito de sus libros, en 1868 se compro un barco, el Saint-Michel, anclado en el pueblo de Crotoy, en la bahía de Somme, donde pasaba los veranos desde hacia tres años. Con el tiempo se haría de otros dos barcos, en uno de los cuales sobrevivió a una furiosa tormenta cerca de la costa de Malta, amarga experiencia que mas tarde le serviría de inspiración para escribir un episodio de Mathias Sandorf. En Crotoy, este gran amante del mar se dio tiempo de escribir incluso una obra científica, Geografía ilustrada de Francia y sus colonias, publicada en 1867.

Genio y figura

En 1872, después de vivir alternadamente den Paris y la bahía de Somme, donde alquilaban una casa de veraneo, Verne y su familia se afincaron permanentemente en Amiens, la ciudad natal de Honorine su esposa. La cercanía con la capital le permitía al escritor hacer rápidos viajes de ida y vuelta que no siempre hacían feliz a su esposa, y con justa razón: con el pretexto de que necesitaba ver a Hetzel, se reunía con su amante, Estelle Hénin, una mujer casada con quien sostenía una apasionada relación secreta. Al morir ella, a los 29 años, Verne se hundió en la depresión, más aun porque el mismo estaba pasando por un periodo difícil: a pesar de que Honorine era muy enfermiza, un sobrino le disparo al escritor en una pierna en un extraño accidente y lo dejo con una cojera leve. Apenas ocho días después se entero de que su editor había muerto.

En Amiens, Verne participo activamente en los asuntos locales, En 1888 fue electo como concejal, Durante los 16 años que ocupo el cargo, tomo una serie de medidas a favor de los viajeros, los artistas de la calle, los espacios abiertos y la escuela de medicina. También fungió como administrador del teatro de la ciudad.

El genial escritor murió el 24 de marzo de 1905 a causa de una crisis diabética. Ningún funcionario del gobierno francés asistió a su entierro, una prueba mas de que “, nadie es profeta en su tierra”, ni siquiera un gran visionario como el.

Photobucket

Photobucket



fuentes: Readers Digest, Guillaume Tixier.

Share:

Vistas de página en total

Busqueda de Shutamas

Subscribe Us

POST RECIENTES

Entrada destacada

Labels

Blog Archive